Autor: Anónimo
Género: Thriller paranormal
Serie: Primer libro de la serie Kid Bourbon
Publicado en: 2006
Título original: The Book with No Name
Sinopsis: Querido lector,
Durante siglos una librería perdida en el mundo ha escondido un secreto. En sus estantes hay un misterioso libro sin nombre ni autor. Quien lo lee… acaba muerto. ¡Sólo las almas puras pueden ver las páginas de este libro! Ahora es tu turno. Cada página que pases, cada capítulo que leas, te acercará al final.
Vendrá la oscuridad, y con ella grandes males. Pero tranquilo, no estás solo. La amnésica y sexy Jessica, el boxeador Rodeo Rex, el criminal Santino, dos monjes karatekas, un asesino vestido de Elvis Presley, dos policías despistados y muchos delincuentes te acompañarán por las violentas calles de Santa Mondega. Pronto, un eclipse solar sumirá a la ciudad en la oscuridad más absoluta… Dicen que Kid Bourbon ha vuelto y que busca una misteriosa piedra. ¡Prepárate para el baño de sangre!

Opinión:
No voy a perder mucho tiempo con este libro, ya he perdido bastante leyéndolo como para malgastarlo más escribiendo sobre él.

El libro es malo, probablemente de lo peor que he leído en mis más de treinta años como lector.

Imagina una película de Robert Rodríguez, a ser posible de esas en las que solo hay tiros y sangre; si te imaginas «Abierto hasta el amanecer» mucho mejor así ya tenemos a los vampiros incorporados, pero también sirven «El mariachi» o «Machete». Piensa ahora en cómo debe ser el guión de cualquiera de esas películas.
A ese guión debes quitarle cualquier diálogo ingenioso y cualquier rasgo de profundidad en cualquiera de los personajes. Añade, además de los vampiros de turno, algún hombre lobo, un Señor Oscuro, un agente Mulder en negro y una joya con poderes mágicos. Ponle mil guiños a películas de los ochenta en adelante, guiños que explicarás uno a uno por si alguien no los ha pillado. Ambiéntala en un pueblo cuya ubicación no aparezca en los mapas y en el que cada cinco años hay un eclipse de sol.
Una vez lo tengas, dáselo a tu sobrino de quince años, o al hijo adolescente de tu vecino del cuarto, y pídele que lo reescriba.
Cuando te lo haya devuelto toma el manuscrito y se lo das a Homer Simpson para que introduzca los cambios que crea oportunos.

Si al resultado le quitas cualquier idea que te hayas hecho al leer esta reseña de que el libro puede ser mínimamente interesante (si te ha pasado puedo asegurarte que no era mi intención) entonces tendrás en tus manos «El libro sin nombre».

Valoración: Si al final lo lees no digas que no te he avisado. Una estrella y gracias

Más libros de la serie:


Autor: William Landay
Género: Thriller
Publicado en: 2012
Título original: Defending Jacob
Sinopsis: Cuando descubren el cadáver de Ben Rifkin, de tan sólo catorce años, en medio del bosque con tres puñaladas en el pecho, la paradisíaca comunidad de Newton pierde la inocencia de golpe. El ayudante del fiscal del distrito, Andy Barber, se hace cargo de un caso que se convierte en prioritario. Sin embargo, cuando su hijo Jacob, compañero de clase de Ben, es acusado del crimen, Andy no sólo perderá su trabajo, sino que verá cómo el mundo que tanto esfuerzo le ha costado construir empieza a tambalearse. Apremiado por una creciente ansiedad y convencido de que su hijo ha sido injustamente acusado, buceará en Facebook, interrogará a los compañeros de clase del chico, se enfrentará a su esposa Laurie y al infierno de sus orígenes y hará lo imposible para hallar un culpable que permita devolverle la inocencia a Jacob y la paz a su vida.

Opinión:
«Defender a Jacob» está catalogado como thriller judicial, es decir, una historia protagonizada por abogados, jueces o ciudadanos que se enfrentan a procesos judiciales pero que además tiene las características de un thriller, un ritmo rápido y una gran dosis de suspense; los que hayáis leído algo de John Grisham sabéis a lo que me refiero y los que no lo hayáis hecho (ya tardáis en hacerlo) podéis pensar en algunas de las películas que han hecho de sus libros, como «La tapadera» o «El cliente».

Newton es una encantadora zona residencial donde nunca pasa nada y es justamente por eso por lo que la mayoría de sus vecinos son familias de clase media-alta que se han instalado allí buscando un «buen sitio para criar a los niños». A sus habitantes les gusta definirla como «Una comunidad de familias, una familia de comunidades».
Todo eso se derrumbará una fría mañana de abril cuando aparece el cadáver de Ben Rifkin, uno de los adolescentes de esa idílica comunidad.

Un poco más tarde lo que se derrumbará será la apacible existencia de la familia Barber, cuando el hijo mayor, Jacob, sea acusado del asesinato de su compañero de clase. Todos los habitantes de Newton están convencidos de su culpabilidad; la familia Barber ya no tiene amigos, ni siquiera conocidos, y allá donde vaya solo recibe señales de desprecio, cuando no de abierta hostilidad, de los que hasta hace poco eran sus encantadores vecinos.
Sin ayuda de nadie, los padres de Jacob no dudarán en enfrentarse a todo para defender a capa y espada la inocencia de su hijo.

Hasta este punto la historia no difiere mucho de las que nos podemos encontrar en la tele un domingo después de comer; un joven acusado injustamente de un crimen atroz, todas las pruebas parecen inculparle, pero sus padres deciden investigar por su cuenta con el fin de demostrar la verdad que no es otra que la inocencia de su hijo.

Pero «Defender a Jacob» no tiene nada de telefilm de domingo por la tarde. William Landay nos presenta una historia en la que, a lo mejor, las pruebas no están mal interpretadas y en la que la inocencia de Jacob no esté tan clara como al principio parece.
En este momento de la historia es cuando emerge la figura del padre de Jacob, Andy, y cuando se plantea un giro argumental verdaderamente interesante, todos los esfuerzos del señor Barber se centrarán no en demostrar la inocencia de su hijo -eso sería lo habitual en un libro del género- sino en conseguir como sea un veredicto de no culpabilidad para Jacob, y no porque quiera tanto a su hijo que no quiere que acabe en la cárcel aunque sea culpable, sino porque está tan convencido de que su hijo no ha podido cometer el asesinato que si las pruebas indican lo contrario es porque las pruebas se equivocan (en el sistema jurídico estadounidense existen tres veredictos: inocente cuando las pruebas demuestran que el acusado no ha cometido el delito del que se le acusa, culpable cuando las pruebas demuestran que el acusado ha cometido el delito del que se le acusa y no culpable cuando las pruebas no pueden demostrar que el acusado haya cometido el delito del que se le acusa; en la práctica se dan muy pocos veredictos de inocencia).

Para conseguirlo Andy empleará todos sus conocimientos sobre el funcionamiento de los tribunales, aspecto de la vida en la que no es precisamente manco ya que ha sido durante muchos años ayudante del fiscal del distrito y se conoce como la palma de su mano todos los claroscuros de la ley estadounidense.

«Defender a Jacob» comienza como un thriller judicial pero en realidad esconde una novela psicológica con toques de novela negra. Esta obra plantea varias de las preguntas que ningún padre quiere hacerse y mucho menos tener que contestar ¿hasta qué punto conocemos a nuestros hijos? y ¿cómo estamos seguros de que nuestros hijos son buenas personas?.

Todo eso el lo que nos cuenta William Landay mediante un estilo directo y sin florituras, mostrándonos con toda su crudeza los pensamientos de los verdaderos protagonistas de la novela, los padres de Jacob.
Mención a parte merecen los diálogos, duros a primera vista pero impregnados todos ellos de una honda tristeza; plagiando descaradamente algo que he leído en otra reseña, «Los diálogos son negros, si es que me explico. Son oscuros, profundos, tienen un poso amargo como el café rancio»

Si queréis saber el veredicto final y si éste se ajusta a lo que realmente sucedió solo tenéis que acercaros a vuestra librería preferida y conseguir este libro.


Valoración: Es uno de los mejores libros que he leído en lo que va de año. Cuatro estrellas.
Autor: Luis Herrero
Género: Thriller
Publicado en: 2011
Sinopsis: Una llamada telefónica inesperada cambiará su vida para siempre: «Van a matar a tu hijo. Escóndelo donde no lo encuentren. Apenas te queda tiempo».
A partir de ese momento, una cadena de asesinatos marcará el signo de la persecución. Tras la pista del asesino, una pareja de adolescentes, lectores compulsivos de novela negra, acabará enredada, a la vez, en la investigación de los crímenes y en la búsqueda de su propia identidad.
Un rastreador de estirpes y un escritor famoso, que se encuentran frente al mar en un hotel a pie de playa, ayudarán a los jóvenes a enfrentarse a las consecuencias de su terrible descubrimiento.
Porque los crímenes conectan con una red de robos de recién nacidos en los hospitales y con un pasado lleno de secretos guardados en la caja fuerte de un banco de Suiza. Sólo una persona tiene derecho a reclamar la llave.

Opinión:
Me cuesta ser objetivo con este libro porque este es uno de los pocos que he encontrado que están ambientados en mi tierra (ya me llevé un pequeño chasco con su primera novela, "El tercer disparo", pero en esta su segunda obra de ficción no solo se ha resarcido sino que hasta se ha pasado". Pero Luis Herrero, castellonense de nacimiento, emplea numerosos elementos propios de estas tierras, aunque para cualquier lector foráneo le sean desconocidos e incluso le puedan parecer irrelevantes, como el cambio en la dirección del giro de la Plaza María Agustina, que se mantenía en el sentido de las agujas del reloj desde antes de que existiesen los coches (he de reconocer que aun me cuesta girar en esa plaza y más de una vez me ha tocado dar un frenazo, como le sucede al taxista de la novela), o las referencias a la plaza que lleva el nombre de su hermano -Fernando Herrero-Tejedor Algar- y a la tumba de su padre en el cementerio viejo de Castellón.
Para los que leáis esto y no seáis de Castellón, he de deciros que el hotel Voramar existe y es tal y como lo describe, igual que el salón de baile del Casino Antiguo y la mayoría de las referencias a los callejeros de Benicassim y Castellón (con alguna que otra salvedad que se perdona pues la acción transcurre en 2028 y en esos años puede que se cambie la dirección de la calle Rafalafena y se pueda acceder a la misma desde la Plaza Maria Agustina). También he de decir que el epitafio que lee el protagonista en el cementerio no es invención del autor, existe realmente (y encierra una gran verdad):
Piensa, mortal, quien quiera que tú seas,
que yo he sido quien tú eres.
No hay edad prefijada.
Quizás hoy tú seas quien yo soy;
aquí yace quien te espera.
Un ultimo apunte para los no castellonenses, Ximet (diminutivo de Joaquín) es una mezcla de dos de los personajes más célebres de la crónica negra de estas tierras, Joaquín Ferrandiz y "el Pechina".

Pero dejemos por fin de lado la referencias a la patria chica del autor, que he de reconocer que resultan algo excesivas (y no es solo opinión mía, como ejemplo valga este blog) y centrémonos en el libro, que es a lo que hemos venido.

Estamos ante un thriller que combina bastante bien las dosis de intriga con las escenas de acción y las pinceladas de novela negra. Si a esto unimos el estilo "facilón" del autor, tenemos todos los ingredientes para encontrarnos con un libro entretenido y de lectura amena, que engancha desde el mensaje telefónico que recibe Berenice nada más comenzar la historia hasta el desenlace final de la trama.
Bien es cierto que no se puede considerar como "un gran libro" pero creo que tampoco es lo que pretende Luis Herrero, quien busca únicamente hacernos pasar un buen rato leyendo su obra y es algo que, sin ninguna duda, consigue.

Valoración: tres estrellas bien ganadas, te hace pasar unas horas entretenido, lo que para mi debería ser la finalidad de cualquier libro.