Autor: Ximo Cerdà
Género: Intriga
Publicado en: 2012 (escrita en 1998)
Sinopsis: Sirviéndose de distintas excusas, ocho personas (un prometedor informático y su esposa, una famosa cantante pop y su novio, un matrimonio de ancianos, un escritor de escaso éxito y un político en alza) son convocadas a pasar un fin de semana en Mayne Manor, una majestuosa mansión victoriana en el condado de Surrey. Lo que iba a ser un tiempo de esparcimiento y recreo, pronto se convertirá en una auténtica locura, una aterradora experiencia que los dejará marcados para el resto de sus vidas.
Opinión:
En mi familia nunca nos hemos llevado muy bien con Papa Noel, eso significa que las mañanas del día de Navidad no las suelo pasar abriendo regalos si no reponiéndome de los excesos de la noche anterior y preparándome para los nuevos excesos que vendrán cuando llegue la hora de la comida. Habitualmente me repongo en la terraza de un bar, tomando un café con un par de cigarros mientras leo algún libro; este año no ha sido una exepción.
Mientras esperaba a que me sirviesen el café, rebuscaba en mi e-book algo que me incitara a ser leído. Fue entonces cuando me llamó la atención la portada de «Mayne Manor»; ese relámpago, unido a que se trataba de una novela corta (me llevó algo menos de dos horas leerla) hicieron que me decantara por Ximo Cerdà, autor que he de reconocer que hasta ese momento desconocía que existiese.
Aunque al principio pueda parecer que se trata de una imitación de la célebre «Diez negritos», «Mayne Manor» solo comparte con ella el hecho de reunir a unos desconocidos en una casa mediante engaños; quitando eso, la historia que nos cuenta Ximo Cerdà no tiene nada que ver con la novela de Agatha Christie.
«Mayne Manor» es una obra entretenida, con un argumento original y un comienzo que incita a seguir leyendo, pero que flojea conforme se va acercando al final. Como dice el propio autor, esta obra nos permite conocer «los torpes comienzos de un escritorzuelo aficionado e inexperto».
Es cierto que se trata de una obra mejorable, que nunca ha llegado a ser aceptada por una editorial (como sí ha pasado con posteriores novelas de Ximo Cerdà), que se nota que está escrita por un "aficionado" y que no está entre las mejores novelas que he leído este año.
Pero también es cierto que he leído bastantes obras mucho peores que esta, que ha conseguido hacerme pasar un par de horas entretenidas y que tiene ese toque de frescura de las obras que han sido escritas por placer y no pensando tanto en lo que gustará a las editoriales y a los futuros lectores.
Además tiene dos puntos a su favor:
Mientras esperaba a que me sirviesen el café, rebuscaba en mi e-book algo que me incitara a ser leído. Fue entonces cuando me llamó la atención la portada de «Mayne Manor»; ese relámpago, unido a que se trataba de una novela corta (me llevó algo menos de dos horas leerla) hicieron que me decantara por Ximo Cerdà, autor que he de reconocer que hasta ese momento desconocía que existiese.
Aunque al principio pueda parecer que se trata de una imitación de la célebre «Diez negritos», «Mayne Manor» solo comparte con ella el hecho de reunir a unos desconocidos en una casa mediante engaños; quitando eso, la historia que nos cuenta Ximo Cerdà no tiene nada que ver con la novela de Agatha Christie.
«Mayne Manor» es una obra entretenida, con un argumento original y un comienzo que incita a seguir leyendo, pero que flojea conforme se va acercando al final. Como dice el propio autor, esta obra nos permite conocer «los torpes comienzos de un escritorzuelo aficionado e inexperto».
Es cierto que se trata de una obra mejorable, que nunca ha llegado a ser aceptada por una editorial (como sí ha pasado con posteriores novelas de Ximo Cerdà), que se nota que está escrita por un "aficionado" y que no está entre las mejores novelas que he leído este año.
Pero también es cierto que he leído bastantes obras mucho peores que esta, que ha conseguido hacerme pasar un par de horas entretenidas y que tiene ese toque de frescura de las obras que han sido escritas por placer y no pensando tanto en lo que gustará a las editoriales y a los futuros lectores.
Además tiene dos puntos a su favor:
- Es una novela libre, es decir, que ha sido puesta por el autor a disposición de los lectores de forma gratuita como protesta por la aprobación de la nefasta ley Sinde-Wert, tal y como podéis leer en el blog de Ximo Cerdà.
- Leyendo la biografía del autor, he descubierto que es la primera novela que leo que ha sido escrita por un compañero de promoción de mi hermana.
Valoración: Curioso. Dos estrellas.
Autor: José Javier Esparza
Género: Narrativa histórica
Publicado en: 2012
Sinopsis: Transcurren los últimos años del oscuro siglo VIII de nuestra era. El joven protagonista de esta novela, Zonio, hijo de Lebato y Muniadona, atraviesa las montañas cántabras con su familia en busca de un fértil valle que pueda alimentarlos a todos. Saben que por su audacia pueden acabar muy mal: asesinados en sus nuevas tierras saqueadas por los musulmanes o esclavos en el gran mercado de Córdoba; pero el hambre aprieta y se niegan a seguir viviendo escondidos.
Así comienza la epopeya de la Reconquista. Y así la ha novelado José Javier Esparza. Zonio y sus pioneros labradores, monjes y guerreros verán muchas veces destruida su obra y tendrán que comenzar desde cero. Habrá mucha sangre y mucha muerte durante estos años de oro y hierro y precisarán de una fe a toda prueba y una fuerza titánica para continuar adelante. Esta pudo ser su historia.
Así comienza la epopeya de la Reconquista. Y así la ha novelado José Javier Esparza. Zonio y sus pioneros labradores, monjes y guerreros verán muchas veces destruida su obra y tendrán que comenzar desde cero. Habrá mucha sangre y mucha muerte durante estos años de oro y hierro y precisarán de una fe a toda prueba y una fuerza titánica para continuar adelante. Esta pudo ser su historia.
Opinión:
Después de algunas semanas en las que circunstancias que no vienen al caso han hecho que me resultase difícil pasarme por el blog, vuelvo con la reseña de uno de los libros que he leído en estos días de retiro, «El caballero del jabalí blanco» de José Javier Esparza.
Antes de entrar en materia me gustaría hacer un extracto del prólogo del libro:
«Sabemos que a finales del sigloVIII hubo un importante tránsito desde los valles cántabros y vizcaínos hacia el sur, hacia los valles de Mena, Losa y Tobalina, entre Burgos y Álava. Sabemos que en los primeros años del siglo siguiente ya había aquí aldeas bien organizadas y pequeñas comunidades monásticas. Sabemos que en una de ellas se escribió por primera vez el nombre de Castilla. Sabemos los nombres de sus fundadores: el matrimonio formado por Lebato y Muniadona, colonos del valle de Mena, con sus hijos Vítulo y Ervigio. Sabemos que lo hicieron solos, sin un ejército que protegiera a los colonos. [...] Sabemos que muy pronto los colonos se extendieron hacia el este, por Valpuesta, y hacia el oeste por Espinosa de los Monteros y, al fin, la montaña de Palencia, y que aquí nació el primer municipio español: Brañosera. Todo eso pasó de verdad.»
«¿Cómo sería la vida de esa gente? ¿Cuáles serían sus convicciones, sus afanes, sus sufrimientos, sus esperanzas? ¿Cómo pudieron afrontar una aventura en la que los riesgos eran muy superiores a los posibles beneficios?»
«Para contar esta historia hemos escogido a un personaje real: un tal Zonio cuyo nombre aparece entre los firmantes del fuero de Brañosera, en el año 824. Nada más se sabe de él sino esa rúbrica en aquel documento. [...] Esta pudo ser su historia.»
Antes de entrar en materia me gustaría hacer un extracto del prólogo del libro:
«Sabemos que a finales del sigloVIII hubo un importante tránsito desde los valles cántabros y vizcaínos hacia el sur, hacia los valles de Mena, Losa y Tobalina, entre Burgos y Álava. Sabemos que en los primeros años del siglo siguiente ya había aquí aldeas bien organizadas y pequeñas comunidades monásticas. Sabemos que en una de ellas se escribió por primera vez el nombre de Castilla. Sabemos los nombres de sus fundadores: el matrimonio formado por Lebato y Muniadona, colonos del valle de Mena, con sus hijos Vítulo y Ervigio. Sabemos que lo hicieron solos, sin un ejército que protegiera a los colonos. [...] Sabemos que muy pronto los colonos se extendieron hacia el este, por Valpuesta, y hacia el oeste por Espinosa de los Monteros y, al fin, la montaña de Palencia, y que aquí nació el primer municipio español: Brañosera. Todo eso pasó de verdad.»
«¿Cómo sería la vida de esa gente? ¿Cuáles serían sus convicciones, sus afanes, sus sufrimientos, sus esperanzas? ¿Cómo pudieron afrontar una aventura en la que los riesgos eran muy superiores a los posibles beneficios?»
«Para contar esta historia hemos escogido a un personaje real: un tal Zonio cuyo nombre aparece entre los firmantes del fuero de Brañosera, en el año 824. Nada más se sabe de él sino esa rúbrica en aquel documento. [...] Esta pudo ser su historia.»
Gracias al prólogo sabemos que no estamos ante una novela histórica (prometo que próximamente dedicaré una entrada del blog a hablar sobre este asunto). José Javier Esparza utiliza una serie de nombres de personas de las que no se sabe prácticamente nada y se inventa la que pudo ser su vida, todo ello para explicarnos, de forma novelada, una parte de nuestra historia que nos es prácticamente desconocida.
Cuando pensamos en el periodo de la reconquista nos viene a la mente la derrota de Don Rodrigo en la batalla de Guadalete (S VIII) y la rápida conquista de la península, Don Pelayo y la batalla de Covadonga (S VIII) la figura del Cid Campeador (S XI) y la conquista de Valencia, la batalla de Las Navas de Tolosa (S XII), las figuras de Alfonso X "El Sabio" (S XII), Jaime I "El Conquistador" (S XII) y sus descendientes, hasta llegar a Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos (S XV).
Pero si nos fijamos hay una época que permanece escondida en la bruma del tiempo; qué pasó en los siglos IX y X; cuando no existían los reinos de Castilla y Aragón; cuando el reino de León aun no había nacido; cuando en la Península Ibérica únicamente existían tres centros de poder, el imperio carolingio, el emirato de Córdoba y el débil reino de Asturias. Esa es la época en la que se ambienta este libro.
Partiendo del Zonio que firmó el fuero de Brañosera en el 824 y del matrimonio formado por Lebato y Muniadona, que se establecieron en el valle de Mena a proncipios del S IX, Esparza crea el personaje de Zonio de Mena, hijo de Lebato y Muniadona, y nos cuenta la que pudo ser su vida, entroncándola en todo momento con los hechos históricos que se conocen de aquella época.
Leyendo sus páginas nos sumergiremos en la corte de Alfonso II "el Casto", seremos testigos de las intrigas palaciegas y de las disputas internas entre los partidarios de pagar tributo a Abderramán y los que abogaban por acercarse al imperio carolingio de Carlomagno y de su sucesor Luis "el Piadoso".
Conoceremos a figuras relevantes como Beato de Liébana y nos adentraremos en las disputas religiosas que sostuvo con Elipando, arzobispo de Toledo y principal defensor de la herejía del adopcionismo.
El libro en sí no es ninguna obra maestra pero se deja leer, siendo su mayor virtud la de ilustrarnos sobre una época dura y convulsa como pocas, en la que los reinos de España se enfrentaron a los Omeya de Córdoba, siendo sus principales armas la tozudez y la decisión a recuperar unas tierras que consideraban suyas.
Valoración: Entretenido. Tres estrellas.
Autor: John Verdon
Género: Policíaco
Opinión:
Decepcionante. Sin más.
Esta no alcanza el nivel de las dos entregas anteriores ni de lejos.
La trama no llega a desarrollarse del todo, a “redondearse” (concepto que me cuesta explicar, lo reconozco). Te pasas medio libro como mirando de puntillas encerrado dentro de un sótano, desde un ventanuco con un cristal sucio; apenas intuyendo una parte de la trama tras otra. Está demasiado abajo, demasiado lejos, demasiado borrosa: no llegas realmente a disfrutar el menú. Van saliendo, plato tras plato, con muy buena pinta, pero llegando al paladar la cosa pierde mucho. No es profundo, le faltan matices.
Le sobra bastante de “un poco más de lo mismo”. La relación con su mujer parece estancada y apenas aporta al conjunto. Incluso creo que llega a caer en contradicciones, en posturas que poco o nada tienen que ver con la esposa de la novela inicial. Las coincidencias son demasiadas, a muchos niveles. La chica y la madre de la chica parecen estar allí como una mera excusa para iniciar la historia. La relación de Gurney con el hijo, pasable, de lo poco que consigue despertar alguna emoción; la relación del hijo con la chica, tópica, típica y banal. Ciertos personajes secundarios, meras sombras. El colega de Gurney, excesivo esta vez. Demasiadas llamadas, demasiados “tengo una hipótesis, a ver qué me dices de esto, y de esto, y de esto otro” para apenas avanzar. Se pasa medio libro descartando no se sabe muy bien el qué. Con el resto de policías, agentes, psicóloga forense, etc., la interacción me resultó decepcionante. El móvil del asesino… sin comentarios. Aquí el aspecto psicológico ha salido perdiendo mucho. No resiste la comparación con los anteriores.
Por cierto, el final de fuegos artificiales es, para mí, desastroso. Para postre yo, que jamás consigo adivinar quién es el malo malísimo (lo cual considero una virtud, pues novelas e intrigas que a otros decepcionan a mí me interesan y enganchan hasta el final o casi) esta vez lo hice antes de la mitad de la obra.
He leído varias críticas de esta obra de Verdon, y lo cierto es que no coincido con ninguna. Hablan de “un thriller policíaco capaz de hacer que una gota de sudor resbale por la frente del lector”, de “un libro perfecto para las tardes de verano”, de que es “interesante”, de que “vuelve a engancharnos” y cosas así. A mí no me lo ha parecido. Ah, y lo de la dura crítica a la televisión basura, a los realitis, etc., es como para comer aparte. Es una crítica, si lo es, más bien simplona, fácil y poco original en los fondos y los modos.
En fin, ¿lo recomendaría? No. ¿Me gusta el estilo de este escritor? Sí, mucho. ¿Qué me parecieron las anteriores entregas? Muy interesantes, entretenidas, tramas acertadas y finales más que aceptables. ¿El tema, la historia, daba para más? Indudablemente.
Valoración: Dos estrellas
Más libros de la serie:


Género: Policíaco
Serie: Tercer libro de la serie Dave Gurney
Publicado en: 2012
Título original: Let the Devil Sleep
Sinopsis: Nada es nunca lo que parece. Y menos si David Gurney está involucrado.
Han pasado seis meses. David Gurney apenas ha conseguido reincorporarse a una cierta normalidad después de haberse encontrado al borde de la muerte tras resolver el caso más peligroso al que se había enfrentado. Madeleine, su esposa, está preocupada; Gurney ha sido diagnosticado con síndrome de estrés post traumático y nada parece alegrarle.
Días después el ex detective recibe una llamada. Connie Clark, la periodista que creó la leyenda de Superpoli y lo catapultó a la fama quiere pedirle ayuda. Su hija Kim está realizando un documental sobre las familias de las víctimas de un asesino en serie al que nunca atraparon, el Buen Pastor, y Connie quisiera que Gurney supervisara sus investigaciones y la guiara. En parte por aburrimiento y en parte por hacerle un favor a Connie, Gurney acepta.
Sin embargo, esto no será más que el principio. Incapaz de ponerle coto a su curiosidad y a su necesidad de resolver cada una de las incógnitas que se le presentan, David Gurney se verá arrastrado a una investigación para descubrir la verdadera identidad del asesino. Un asesino que es tan imprevisible como peligroso, un diablo al que convendría dejar en paz.
Han pasado seis meses. David Gurney apenas ha conseguido reincorporarse a una cierta normalidad después de haberse encontrado al borde de la muerte tras resolver el caso más peligroso al que se había enfrentado. Madeleine, su esposa, está preocupada; Gurney ha sido diagnosticado con síndrome de estrés post traumático y nada parece alegrarle.
Días después el ex detective recibe una llamada. Connie Clark, la periodista que creó la leyenda de Superpoli y lo catapultó a la fama quiere pedirle ayuda. Su hija Kim está realizando un documental sobre las familias de las víctimas de un asesino en serie al que nunca atraparon, el Buen Pastor, y Connie quisiera que Gurney supervisara sus investigaciones y la guiara. En parte por aburrimiento y en parte por hacerle un favor a Connie, Gurney acepta.
Sin embargo, esto no será más que el principio. Incapaz de ponerle coto a su curiosidad y a su necesidad de resolver cada una de las incógnitas que se le presentan, David Gurney se verá arrastrado a una investigación para descubrir la verdadera identidad del asesino. Un asesino que es tan imprevisible como peligroso, un diablo al que convendría dejar en paz.
Opinión:
Decepcionante. Sin más.
Esta no alcanza el nivel de las dos entregas anteriores ni de lejos.
La trama no llega a desarrollarse del todo, a “redondearse” (concepto que me cuesta explicar, lo reconozco). Te pasas medio libro como mirando de puntillas encerrado dentro de un sótano, desde un ventanuco con un cristal sucio; apenas intuyendo una parte de la trama tras otra. Está demasiado abajo, demasiado lejos, demasiado borrosa: no llegas realmente a disfrutar el menú. Van saliendo, plato tras plato, con muy buena pinta, pero llegando al paladar la cosa pierde mucho. No es profundo, le faltan matices.
Le sobra bastante de “un poco más de lo mismo”. La relación con su mujer parece estancada y apenas aporta al conjunto. Incluso creo que llega a caer en contradicciones, en posturas que poco o nada tienen que ver con la esposa de la novela inicial. Las coincidencias son demasiadas, a muchos niveles. La chica y la madre de la chica parecen estar allí como una mera excusa para iniciar la historia. La relación de Gurney con el hijo, pasable, de lo poco que consigue despertar alguna emoción; la relación del hijo con la chica, tópica, típica y banal. Ciertos personajes secundarios, meras sombras. El colega de Gurney, excesivo esta vez. Demasiadas llamadas, demasiados “tengo una hipótesis, a ver qué me dices de esto, y de esto, y de esto otro” para apenas avanzar. Se pasa medio libro descartando no se sabe muy bien el qué. Con el resto de policías, agentes, psicóloga forense, etc., la interacción me resultó decepcionante. El móvil del asesino… sin comentarios. Aquí el aspecto psicológico ha salido perdiendo mucho. No resiste la comparación con los anteriores.
Por cierto, el final de fuegos artificiales es, para mí, desastroso. Para postre yo, que jamás consigo adivinar quién es el malo malísimo (lo cual considero una virtud, pues novelas e intrigas que a otros decepcionan a mí me interesan y enganchan hasta el final o casi) esta vez lo hice antes de la mitad de la obra.
He leído varias críticas de esta obra de Verdon, y lo cierto es que no coincido con ninguna. Hablan de “un thriller policíaco capaz de hacer que una gota de sudor resbale por la frente del lector”, de “un libro perfecto para las tardes de verano”, de que es “interesante”, de que “vuelve a engancharnos” y cosas así. A mí no me lo ha parecido. Ah, y lo de la dura crítica a la televisión basura, a los realitis, etc., es como para comer aparte. Es una crítica, si lo es, más bien simplona, fácil y poco original en los fondos y los modos.
En fin, ¿lo recomendaría? No. ¿Me gusta el estilo de este escritor? Sí, mucho. ¿Qué me parecieron las anteriores entregas? Muy interesantes, entretenidas, tramas acertadas y finales más que aceptables. ¿El tema, la historia, daba para más? Indudablemente.
Valoración: Dos estrellas
Más libros de la serie:


Autor: John Verdon
Género: Policíaco
Opinión:
Me gustó. Ya lo hizo el primero.
He leído en la red críticas feroces hacia la obra y también hacia el autor. En fin, soy de los que se sale del cine (se salía, cuando en mi otra vida solía disfrutar de la placentera actividad de la gran pantalla) si la película realmente no me gusta o me aburre; así que no logro entender a aquellos que, leyendo un libro, siguen con él hasta el final si el camino para llegar a él es una especie de tortura. Allá ellos. A mí, insisto, me gustó el libro. No creo que sea la novela del siglo ni que lo pretenda; tampoco se escribe todos los días El ingenioso hidalgo…
¿Sabes, cuando empiezas con una historia y la cosa pasa de “no está mal” a “narices, son las tantas de la madrugada, me pican los ojos pero… ¡venga, sólo una página más!”. Pues eso.
El personaje principal resulta interesante y creíble, sus luces y sombras logran darle cierta profundidad. También la relación con su esposa, cuyas principales trazas se nos dan en la primera entrega.
Pasean por la novela una serie de personajes secundarios que no por arquetípicos y fácilmente “encasillables” –que lo son- molestan a la historia ni le sobran. Tampoco la trama está exenta de sorpresas, rompecabezas, situaciones insólitas e interesantes y, pese a lo que otras opiniones digan, a mí me resultó sorprendente la resolución. Acertada y realista. Por cierto que, respecto a esto último, quisiera hacer un apunte: no soporto lo que yo llamo “finales tramposos”. Sucede en muchas historias (ya sea en forma de película, novela, etc.) que se pasa uno el 90% de las mismas disfrutando de un malo-malísimo que es inteligente, previsor, ingenioso, perfeccionista, etc. De una trama como mínimo correcta; de la intriga, del detective bueno-buenísimo (o no tanto) que basa su actuación en su capacidad mental, la imaginación, la deducción, como digno rival de un juego de ajedrez muchas veces macabro y peligroso. Y, sin embargo, ¡maldición! al final la cosa se resuelve con una persecución, un tiroteo, pelea o algo similar lleno de artificios que desvirtúa por completo la historia que estábamos disfrutando. Bien, no es el caso de “No abras los ojos”. Creo que es un aspecto muy interesante, tanto de esta segunda entrega como de su predecesora.
No me considero un experto en este tipo de literatura –no me considero un experto en NINGÚN tipo de literatura-. Sí me considero un lector que no perdona que un libro le aburra o le deje indiferente. Tal vez si eres un devorador de Christie, Conan-Doyle y otros tantos te resultará un final previsible, adivinarás quién es el malo en la página número 2 o soltarás algún que otro bostezo por el camino. A mí, desde luego, no me ocurrió.
Valoración: Tres estrellas
Más libros de la serie:


Género: Policíaco
Serie: Segundo libro de la serie Dave Gurney
Publicado en: 2011
Título original: Shut Your Eyes Tight
Sinopsis: David Gurney se sentía casi invencible? hasta que se topó con el asesino más inteligente con el que jamás había tenido que enfrentarse. Ha pasado un año desde que el ex detective de la policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín y ese es un reto al que es imposible resistirse. Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi. Dejando de lado lo obvio, Gurney empieza a unir los puntos que le descubrirán una compleja red de negocios siniestros y tramas ocultas llevadas por un sádico...
Opinión:
Me gustó. Ya lo hizo el primero.
He leído en la red críticas feroces hacia la obra y también hacia el autor. En fin, soy de los que se sale del cine (se salía, cuando en mi otra vida solía disfrutar de la placentera actividad de la gran pantalla) si la película realmente no me gusta o me aburre; así que no logro entender a aquellos que, leyendo un libro, siguen con él hasta el final si el camino para llegar a él es una especie de tortura. Allá ellos. A mí, insisto, me gustó el libro. No creo que sea la novela del siglo ni que lo pretenda; tampoco se escribe todos los días El ingenioso hidalgo…
¿Sabes, cuando empiezas con una historia y la cosa pasa de “no está mal” a “narices, son las tantas de la madrugada, me pican los ojos pero… ¡venga, sólo una página más!”. Pues eso.
El personaje principal resulta interesante y creíble, sus luces y sombras logran darle cierta profundidad. También la relación con su esposa, cuyas principales trazas se nos dan en la primera entrega.
Pasean por la novela una serie de personajes secundarios que no por arquetípicos y fácilmente “encasillables” –que lo son- molestan a la historia ni le sobran. Tampoco la trama está exenta de sorpresas, rompecabezas, situaciones insólitas e interesantes y, pese a lo que otras opiniones digan, a mí me resultó sorprendente la resolución. Acertada y realista. Por cierto que, respecto a esto último, quisiera hacer un apunte: no soporto lo que yo llamo “finales tramposos”. Sucede en muchas historias (ya sea en forma de película, novela, etc.) que se pasa uno el 90% de las mismas disfrutando de un malo-malísimo que es inteligente, previsor, ingenioso, perfeccionista, etc. De una trama como mínimo correcta; de la intriga, del detective bueno-buenísimo (o no tanto) que basa su actuación en su capacidad mental, la imaginación, la deducción, como digno rival de un juego de ajedrez muchas veces macabro y peligroso. Y, sin embargo, ¡maldición! al final la cosa se resuelve con una persecución, un tiroteo, pelea o algo similar lleno de artificios que desvirtúa por completo la historia que estábamos disfrutando. Bien, no es el caso de “No abras los ojos”. Creo que es un aspecto muy interesante, tanto de esta segunda entrega como de su predecesora.
No me considero un experto en este tipo de literatura –no me considero un experto en NINGÚN tipo de literatura-. Sí me considero un lector que no perdona que un libro le aburra o le deje indiferente. Tal vez si eres un devorador de Christie, Conan-Doyle y otros tantos te resultará un final previsible, adivinarás quién es el malo en la página número 2 o soltarás algún que otro bostezo por el camino. A mí, desde luego, no me ocurrió.
Valoración: Tres estrellas
Más libros de la serie:






